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El antorchismo le arranca a
Sedesol recursos “escondidos”

Lorenzo Delfín Ruiz
21:50 hrs, 30 de diciembre 2009
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MÉXICO, D.F., 30 de diciembre de 2009.- Como la pobreza no sabe absolutamente nada de vacaciones, unos cuatro mil antorchistas del Estado de México y de esta capital marcharon hoy hasta el Fondo Nacional para la Habitación Popular (Fonhapo), se plantaron frente al número 3483 de la avenida Insurgentes Sur y le arrancaron a la dependencia los recursos que desde hace dos meses la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) debió haber liberado para mitigar la carestía de cientos de familias.

De paso, tras la movilización, que por cierto hizo “trabajar” a medio millar de policías preventivos y a por lo menos dos decenas de “apuntadores” (los vulgares “orejas” de antaño) enviados por oficinas gubernamentales de pequeño y grueso calibre, el Movimiento Antorchista hizo desistir a la dependencia de mantener el “congelamiento” de los apoyos sociales que determinó para familias de los estados de Jalisco, Nayarit, Tabasco y Campeche, como represalia anticipada a la manifestación de este día.

Y es que, a juzgar por la serie de reproches vertidos por Miguel Ángel Casique Pérez, diputado local mexiquense, y por Homero Aguirre Enríquez, dirigente del antorchismo en el Distrito Federal, Fonhapo se ha convertido en el predilecto muro de que echa mano la Sedesol para evadir el cumplimiento de los compromisos establecidos con la organización social.

Ambos integrantes del antorchismo describieron cómo fue que Fonhapo aceitó la vieja mecánica huidiza a que recurre cualquier dependencia federal cuando de desconocer sus obligaciones se trata. Concretamente contra las demandas del antorchismo, la Sedesol, mentora administrativa de aquel Fondo Habitacional, tendió un manto burocrático de lo más caótico y absurdo.

He aquí una estampa del folclor burocrático en la Sedesol

Después de 3 años de peticiones e innumerables “batallas” callejeras, en octubre la Sedesol autorizó veinte millones de pesos de apoyos para vivienda en lo que restara del año. El censo es de 50 mil familias menesterosas, 38 mil de las cuales corresponden a Chimalhuacán, ese mismo municipio mexiquense que el presidente Felipe Calderón utiliza para justificar los recursos que necesita su gobierno para atacar la pobreza, y que libera a cuentagotas… “cuando los libera”.

Reducida con rigor la lista de demandantes, resultó que el presupuesto de cinco millones de pesos asignado al municipio alcanzaba, cuando mucho, para 280 casas que milagrosamente se sostienen en pie y que carecen de todo.

A cambio del respaldo económico, el antorchismo, al que pertenecen los demandantes, debió entregar a Fonhapo la documentación que amparara la petición de cada familia. El grueso expediente “se perdió” en el laberinto de oficinas de Fonhapo. Repuesto el requisito, el fantasmal expediente se volvió a “extraviar”, pero para su tercera reposición la dependencia exigió que el Ayuntamiento de Chimalhuacán avalara el trámite con un acta de Cabildo en la que constaran los nombres de los peticionarios.

La documentación fue renovada. “Pero falta la firma del delegado de la Sedesol en el Estado de México”. Y ahí sí que la puerca torció el rabo porque el funcionario de marras… nadie sabe a donde anda porque se fue de vacaciones.

Por si no bastara, el antorchismo capitalino arrastra a su vez la negativa persistente de Fonhapo a autorizarle 187 créditos para vivienda que se había comprometido otorgar. La excusa es que cada solicitante no acredita la propiedad de los terrenos donde se erigirían las viviendas.

“¡¿Y cómo se comprueba la propiedad si desde hace 20 años el gobierno del Distrito Federal se niega a regularizar predios?!”, reclamaría airado Homero Aguirre.

De acuerdo con el resultado de la movilización, que suspendió durante tres horas la circulación vehicular en una fracción de la avenida Insurgentes Sur, la manifestación y el posterior recibimiento de una comisión (a la que se sumó Telésforo García Carreón, dirigente del Movimiento Antorchista en el Valle de Toluca), sirvieron para “ayudarle” a la burocracia en Fonhapo a localizar de inmediato expedientes y refrescar procedimientos para autorizar créditos…y, de refilón, que los delegados de la Sedesol de Jalisco, Nayarit, Tabasco y Campeche interrumpieran sus vacaciones y descongelaran los apoyos destinados para familias que viven en condiciones insultantes y que fueron tomadas como “rehenes” en un vano intento por “dulcificar” las demandas del antorchismo nacional.

Pero no fue, en rigor, una tarde redonda, porque de los cinco millones de pesos para Chimalhuacán, Fonhapo soltó de inmediato tres y medio, condicionada la entrega del resto a la primera semana de enero del próximo año. Mientras, el antorchismo del DF destrabó la cerrazón burocrática a través del compromiso de demostrar de manera fehaciente que las tierras no son producto de invasiones, condición que Homero Aguirre consideró “absurda, porque es bien sabido que el Movimiento Antorchista no invade ni despoja terrenos”.

El plazo es el 7 de enero… y conociendo cómo se las gasta la Sedesol, es que los dirigentes del antorchismo mexiquense y capitalino advirtieron que de persistir los incumplimientos, al otro día el antorchismo realizaría una movilización similar, con un añadido sustancial: a la marcha se sumarían cientos de antorchistas provenientes de todo el país que permanecerían en plantón hasta finiquitar compromisos, ahora sí de a de veras.

De ese tamaño.
Y es que la burra no era arisca, se argumentaría.

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